29/12/07

el jardín de senderos que se bifurcan

Hala, para seguir con las rayadas...

7 comentarios:

Carlos Borondo dijo...

Vale, me parecen muy interesantes las dos cuestiones (que son sólo una)

¿Puede un hecho suceder en dos momentos diferentes? Según Bergson (y por extensión, Proust) todo sucede en infinitos momentos diferentes. Él no desdobla el hecho sino el tiempo. El hecho sucede, digamos, una vez pero en infinitos tiempos simultáneos y divergentes/convergentes/paralelos/coincidentes, etc... Se puede argumentar que existen infinitos tiempos debido a la subjetivación del mismo. Si el tiempo no es absoluto, entonces está sometido a cada una de las condiciones subjetivas que lo engendran. Pero el tiempo se genera gracias a la sucesión de hechos. En un abanico de múltiples tiempos, cada hecho tiene lugar en un momento de cada uno de los tiempos que, aun siendo simultáneos, pierde el carácter de único momento porque corresponde a referencias diferentes.

Por otra parte, el único momento existente del tiempo es el presente. Todo lo que sucede, sucede en presente. Oliver Sacks desde un punto de vista, y José Antonio Marina desde otro, vienen a decir que el recuerdo es parte sustancial del carácter, es decir, del yo presente y continuo. Sin memoria, sin recuerdo, no podríamos existir, seríamos en cada momento un ser diferente, lo que nos da continuidad en el tiempo es precisamente la conciencia de éste. El problema es que esta conciencia sólo se da en presente y sólo se puede remitir a uno mismo. De nuevo subjetivación del tiempo y multiplicidad de los momentos en que los hechos suceden.

¿Qué principios ha de cumplir un suceso para decir que éste existe o ha existido?
Supongo que para que se pueda hablar de hecho, es decir, que éste exista o haya existido, la condición es la conciencia del mismo. Ésta puede ser directa, percepción sensible (Hume, Kant) o indirecta, teniendo conciencia de las consecuencias que ha producido. Hume me mandaría a tomar por saco con la segunda parte, ya que el principio de causalidad no se puede aprehender sino que es una deducción externa. Tú mismo (Víctor) lo ponías en duda en alguna que otra conversación.
Si negamos el principio de causalidad caemos en un maremágnum de percepciones inconexas entre si, un mundo espontáneo y cambiante en el que son imposible de deducir las razones que lo expliquen. Si admitimos ambos modos de conocer el hecho, podemos llegar a un psicologismo relativista en el que absolutamente todo puede suceder en el propio individuo sin que tenga correspondencia alguna con lo externo a él.
De aquí se deduce que la perspectiva, es decir, el subjetivismo debido al individuo, es una condición necesaria para la existencia del hecho. Todo lo que no se conoce, no existe. Los hechos pueden existir o no, en tiempos simultáneos o desfasados, según el individuo. Podría decirse que el hecho en sí no puede dejar de existir para que suceda en cada uno de los tiempos, pero habría que admitir la idea de un absoluto (tiempo, Dios, realidad...) y creo que no estamos muy por la labor.

Vaya conferencia. Espero respuestas.

Anónimo dijo...

He tardado en contestar pero...todo llega.

Ayer vi una película (espero escribir bien el título) "Eternal sunshine of the spotless mind", que significa algo así como "Brillo eterno de la mente inmaculada". Viene al caso esta peli, porque en ella, un sujeto pide que le borren de la memoria a una mujer. En caso de conseguirlo, el sujeto no sería capaz de saber si dicha persona existe, al preguntarle nos diría "¡de quién me hablas!!".

Es decir, que estando de acuerdo contgo en todo aquello del tiempo como sucesión de hechos, me planteo si para que un hecho exista o haya existido, no será necesario algo más que la percepción sensible o de sus consecuencias. ¿No será también necesario con recordarlo? En tal caso, ¿qué pasa cuando distorsionamos nuestros recuedos u olvidamos algo?

Claramente habría que diferenciar entre el hecho de existir físicamente o en nuestro fuero interno ("nuestra ser"), cuestión que en estos momentos no estoy en diposición de dilucidar, porque no sé dónde nos lleva.

Carlos Borondo dijo...

Maravillosa película.

Es cierto que, estando de acuerdo con mis propios argumentos y conmigo mismo en general (no en particular, por supuesto) la memoria es sin duda un elemento sustancial de nuestro ser. Ya lo cité en el primer comentario. Evidentemente si el recuerdo se modifica, entonces nuestro propio ser y la imagen del tiempo que tiene éste queda modificada. Al menos yo lo veo así. Pero, ¿qué diría Gualdino de esto? Si un sólido rígido deslizándose por una pendiente tiene memoria de pez ¿volvería a recuperar la posición inicial en cada momento de conciencia? t=0, dt=0, d2t/du2=pi

Carlos Borondo dijo...

Siguiendo con el tema, pero yéndonos por la tangente, se me ocurre la posibilidad de la existencia de dos tiempos coincidentes pero de diferente escala. Creo que es debido a la relatividad (dimensión única espacio-tiempo) que se podría dar para dos personas situadas en lugares suficientemente lejanos el transcurso de un mismo tiempo absoluto pero diferente en medida. A ver si alguien me lo puede explicar más claramente, sé que en algún momento leí algo, pero ahora no recuerdo bien el tema.

Anónimo dijo...

Ahora que estoy cerca de la casa de Einstein (en Bern) intentaré contestarte. Una de las implicaciones que tiene la teoría de la relatividad es que el tiempo pasaría más despacio para una persona que viviese en la cima del Everest. Esto se puede leer en "Historia del tiempo" de Hawking. Es decir, puesto que la fuerza de la gravedad deforma el continuo espacio-tiempo, el tiempo no es el mismo para dos personas que están suficientemente alejadas y se mueven con velocidades distintas. Mejor dicho, no miden el tiempo de la misma forma. ¿Qué lio todo esto no?

Carlos Borondo dijo...

Bueno, es que por ahí nos podemos meter en otro berenjenal. Si dos personas pasan el mismo tiempo objetivo pero lo miden de forma diferente, entonces su realidad es subjetiva (y casi hacemos un bucle). Pero más que el tiempo ahora me interesa la percepción y la realidad/la percepción de la realidad. Baudrillard sería feliz en un mundo donde la verdad hubiera perdido su carácter absoluto, pero en nosotros queda el poso de demasiadas generaciones creyendo en una realidad autónoma, independiente del ser que la perciba. ¿Qué opináis al respecto?

Anónimo dijo...

La única realidad que puede ser considerada como objetiva es la descrita por la física, y aun así hay que se prudente, porque al fin y al cabo las leyes de la física proceden de una recogida sistemática de datos y de la observación.
Pero me parece que vas por otro camino. No sé si te preguntas algo así como ¿percibimos la realidad? Para Descartes, toda la realidad estaba en nuestro pensamiento, porque los sentidos pueden engañarnos. En mi opinión es cierto que los sentidos pueden engañarnos, pero no es menos ciertos que tus pensamientos sobre la realidas proceden en la mayoría de las ocasines de una percepción, de modo que no cabe plantearse si los sentidos nos engañan. La realidad es la que percibimos y la que interpretamos, independientemente de si la percepción es falsa o no.
Otra cuestión bien distinta es si esta realidad es completa o está compuesta de retazos inconexos.